31 de julio de 2009

Nací en el 77. Creo pertenecer a una generación que tiene sus recuerdos de infancia sesgados, incompletos y borrosos. Grabados en 8mm, o en fotos que ya han perdido el brillo. Yo para más inri, perdí mi álbum hace unos años en una de mis tres mudanzas.
A veces me preocupa tener que echar mano de los recuerdos, porque considero que además de selectiva, la memoría es traicionera. Las personas cambiamos con el paso del tiempo. No soy, ni pienso, ni actúo como cuando tenía 10 años, pero tampoco como creí que lo haría a mi edad cuando tenía 10 años.
No tengo fotos ni videos de entonces. Deduzco que no sé muy bien quien fuí. No he escrito un diario en mi vida. En mi vida real, quiero decir. Ser consciente de mis lagunas me angustia. Tener que marcar el camino sin puntos de referencia me da vértigo.
Por eso selecciono, almaceno, ordeno y actualizo aquellos archivos que ayudarán a enteder a mi hija quien fué, cómo creció, y como ha llegado a ser lo que es. Considero que es una más de mis funciones como padre. Además me ayuda a mí. Imagino que fuí tan feliz como ella. Imagino que todos fueron tan felices como lo soy ahora. Probablemente no fué así, pero es el único punto de apoyo que tengo para seguir andando.
Foto: No sé quien la hizo, ni dónde, ni cuando. Es una de las pocas que tengo en mi casa, y creo que tenía alrededor de los 10.














